miércoles, 27 de abril de 2016

En mi estantería,
El Día del Libro.

Hace unos días fue el Día del Libro lo que significa que durante un par de semanas los blogs se llenarán de crónicas de eventos con autores, presentaciones y firmas de libros, fotos de nuevas adquisiciones,  etc. La cuestión es que a mi también me gustaría poder traeros una entrada de esas, llena de fotos, con una crónica de mi visita a Barcelona, donde el Día del Libro sí tiene un verdadero auténtico valor cultural (sí, es cierto que en Madrid también se ha intentado, de hecho este año se ha vuelto a celebrar La Noche de los Libros, pero reconozcámoslo, a pesar del esfuerzo invertido en él, es un evento que no acaba de cuajar). Como os decía me encantaría traeros eso, lamentablemente esa, no va a ser la entrada que vais a leer. Por lo menos no este año, Puede que alguno la leáis, pero no este.

Puede que os preguntéis porqué, puede que no os lo preguntéis. De cualquier forma os lo voy a explicar. En el fondo es muy simple. Soy librera. ¿Y qué hacen los libreros el Día del Libro? Efectivamente, vender libros. ¿Para quién? Primero para vosotros, los amantes de los libros, porque es nuestro día. Pero también para los otros. Sí, sí, los otros. Ese, no sé, digamos... 35% de la población de este país que el día 23 de abril decide ser algo que no es el resto de año. ¿Adivináis? Sí, lectora. No hay estadísticas al respecto, pero sería un buen tema para hacer un estudio. Lo mismo cualquier día me pongo a ello.

Aun teniendo que trabajar todo el día conseguí sacar unos minutillos para comprar los tres libros que os presento a continuación.   

Crezco, de Ben Brooks.
Blackie Books. 

Es el único libro que me quedaba por conseguir del autor, con esta portada tan bonita que se ha marcado para la reedición Blackie Books, una de mis editoriales favoritas. 

Por ahora sólo he leído Lolito, pero me gustó mucho, muy irreverente y directo. La idea es leer Crezco y Hurra antes del Festival Primera Persona que tendrá lugar el próximo 7 de mayo en La Casa Encendida de Madrid y al que entre otros irán el propio Ben Brooks, James Rhodes (concertista de piano y autor de Instrumental)  y Renata Adler (de la que os hablo un poco más abajo). Ni que decir tiene que QUIERO ir. Si consigo entradas claro, ya que la preventa lleva tres semanas agotada. 

Por cierto, las rosas son de papel y las daban en La Casa del Libro.

Lancha rápida, de Renata Adler.
Sexto Piso.

Renata Adler es una de las escritoras más icónicas y transgresoras  de los años sesenta y setenta del The New Yorker y del The New York Times. A pesar de su prolífica carrera como periodista Renata Adler sólo escribió dos novelas, Lancha rápida es la primera de ellas, una obra de difícil catalogación que propone una nueva forma de narrar a través de pequeños episodios, historias y anécdotas que forman un todo interrelacionado a través de la mirada de la protagonista Jen Fain. Puede que no sea una lectura para todo el mundo pero yo le tengo muchas ganas. 

Su segunda novela es Oscuridad Total, que también compré hace unos días. Lo ideal seria leerlas también las dos antes del día 7, pero siendo realista no creo que me vaya a dar tiempo. Me conformaría con llevar leída Lancha rápida


El verano sin hombres, de Siri Hustvedt.
Anagrama.

Posiblemente la más conocida (que no la mejor) de las novelas de la autora estadounidense, famosa además por ser la esposa del también escritor Paul Auster. Pobre Siri, siempre cargando el sambenito de ser la mujer de Paul Auster aun siendo considerada por muchos una escritora muy superior a él. ¿No me creéis? Leed Todo cuánto ame.

La novela narra las vivencias de Mia que tras ser abandonada por su esposo, y tras pasar un breve periodo de tiempo recluida en un sanatorio mental, decide pasar el verano en su pueblo natal en compañia de su madre, las amigas octogenatias de ésta y sus alumnas de un curso de poesía. Mucho se ha escrito sobre las supuestas referencias autobiográficas que aparecen veladas en el texto si bien la autora siempre las ha negado.
  

Y a esto se reduce El Día del Libro de 2016. Como curiosidad os contaré que el libro que más vendimos en mi tienda fue Yo no me callo, de Esperanza Aguirre. Ahora decidme ¿Cómo puedo seguir manteniendo la fe la humanidad? Es una pregunta seria. 

Un abrazo.
Deedee.
   

viernes, 14 de agosto de 2015

La casa de las miniaturas,
Jessie Burton.


TÍTULO: La casa de las miniaturas. 
                  (The Miniaturist.)
AUTOR: Jessie Burton.
EDITORIAL: Salamandra.
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2015.
TRADUCCIÓN: Carlos Mayor.

SIPNOSIS:
 Un día de otoño de 1686, una joven de dieciocho años llama a la puerta de una casa señorial en el barrio más acomodado de Ámsterdam. Nella Oortman se ha trasladado del campo a la ciudad para convivir  con su marido, Johannes Brandt, un hombre maduro y distinguido comerciante que habita en una mansión en compañía de su hermana soltera y rodeado de fieles servidores. Como regalo de boda, Johannes obsequia a su flamante esposa un objeto muy de moda entre la gente pudiente de la época: una replica de su propia casa en miniatura, que Nella deberá poblar con las figuras de una desconocida miniaturista que ha encontrado por azar. Sin embargo, poco a poco, el amable pasatiempo se irá transformando en la clave de una serie de inquietantes revelaciones que conducirán a Nella a desenmascarar los secretos más oscuros de los actuales moradores de la casa -incluido su marido-, arrojando luz sobre los peligros que amenazan la supervivencia de su nueva familia. 

Poco puede imaginarse Nella Oortman al llegar a su nueva casa que su recién estrenada vida de casada con un prospero comerciante de Ámsterdam no va a ser precisamente como ella esperaba. Como esposa primeriza tendrá que lidiar con su cuñada, Marin, una solterona autoritaria demasiado acostumbrada a llevar las riendas del hogar, con Cornelia, una criada deslenguada que tiene como principal pasatiempo espiar a través del ojo de la cerraduras, con Otto, un esclavo negro que se toma demasiadas confianzas, y, por supuesto con Johannes, su marido quien parece más que reticente a cumplir con sus labores conyugales. Y es que en esta casa, para sorpresa de la inocente Nella, bajo la muy medida apariencia de normalidad, todo el mundo parece ocultar un terrible secreto.

Y es que, digámoslo ya, La casa de las miniaturas es en palabras de la propia autora una novela sobre los secretos y el poder que otorgan a aquellos que los conocen. Secretos que Marin, Johannes, Cornelia, y la propia Nella se empeñan en ocultar. Secretos que se convierten en el motor narrativo de la novela. Secretos de los que son esclavos los protagonistas, que les pueden hacer libres y que les pueden condenar. Y es que ya sabéis eso de que la información es poder.  

Los acontecimientos se precipitan cuando Johannes regala a Nella una réplica de su nueva casa en miniatura, y aunque en un primer momento la desprecia, no tarda en contratar los servicios de una miniaturista. Poco a poco, la casa se va llenado de pequeños objetos y personajes, fiel reflejo de la realidad. Tal es el grado de fidelidad que, a ojos de la protagonista, la casa adquiere un carácter mágico y premonitorio, una suerte de muñeco vudú a través del cual puede anticipar y modelar los sucesos que distorsionan su vida. 

A tenor de la descripción hecha bien puede parecer que nos encontramos ante una novela de intriga. Sí y no. Sí porque el planteamiento y resolución de ésta ocupa buena parte del total de la narración; y no porque en ningún momento solventar dichos interrogantes supone el punto y final de la trama. El modelo que propone Jessie Burton, como apuntaba al principio, en mucho más sutil, de forma que, la problemática a la que se enfrentan los protagonistas, no es tanto descubrir qué esta oculto, como qué hacer y cómo vivir con la información descubierta.

Siguiendo con este juego de sutilezas la autora centra su atención en una serie de personajes principales, femeninos en su mayoría, y en las relaciones que se forjan entre ellos. Nella es la principal protagonista de la obra, que no la principal protagonista de los hechos que acontecen en la misma. La sigue en importancia Marin, su cuñada, un personaje poliédrico a quien podríamos dedicarle una entrada entera. Mención especial creo que merecen otros dos, en este caso inanimados, el primero, la ya mencionada casa de miniaturas; el segundo, más importante aunque menos evidenciado, es la propia ciudad de Ámsterdam, con sus habitantes, sus gremios, y sus férreas leyes de moral y conducta. Un ente colectivo que observa, juzga y actúa de elemento represor de aquellos que viven en ella.

Estos son a grandes rasgos los elementos que conforman La casa de las miniaturas, ahora bien, ¿está la novela a la altura del planteamiento? Bajo mi punto de vista no. A pesar de que la narración y el estilo de la autora es ágil y mantiene un buen ritmo desde el principio, creo que se evidencian graves problemas en la resolución en las tramas. El más obvio, el referente a la miniaturista y que ocupa buena parte del grueso de la obra, resulta a todas luces atropellado y muy poco verosímil. La falta de verosimilitud la acusa también el personaje de Johannes, sus decisiones y actitudes resultan muy poco creíbles para un hombre del siglo XVII en Ámsterdam.

Por otro lado, la búsqueda de un final efectista ha jugado en contra de la novela. Lo siento, pero un giro argumental, por muy impactante y poco previsible que sea (y éste no lo era) no siempre le conviene a la obra.

En definitiva, sí, pero no. Buen planteamiento pero desigual ejecución. Una novela entretenida y que te mantiene en tensión durante buena parte de su desarrollo, pero que a partir del último cuarto cae en picado para finalizar de forma abrupta.

Puntuación: 3/5.

Jessie Burton nació en 1982. Estudió en la universidad de Oxford y en la Central School of Speech and Drama, y ha trabajado como actriz y secretaria de dirección en la City. La casa de las miniaturas es su primera novela inspirada en el personaje real de Petronella Oortman y en su casa de muñecas que puede contemplarse en el Museo nacional de Ámsterdam. La novela ha cosechado un éxito importante en Inglaterra y ya ha sido traducida a 34 idiomas.  

Podéis ver la entrevista que Página Dos hizo a la autora con motivo de su viaje a España para promocionar el libro aquí.